“El futbol no se ve, se siente”, afirmó el profesor del Centro de Formación Rinox, Sergio Adrián Morales Pineda, quien encabezó una demostración de soccer para ciegos en la Rectoría General de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) en el marco del programa UAMundial 2026.
En entrevista, detalló que esta categoría presenta diversas adaptaciones respecto al formato convencional. El balón, por ejemplo, contiene dispositivos sonoros que permiten ubicarlo de forma auditiva.
Los integrantes de los equipos utilizan antifaces especiales que impiden la visión, lo que garantiza igualdad de condiciones, a su vez, otra característica fundamental es el uso de la palabra “voy”, que los futbolistas deben pronunciar al aproximarse al contrincante.
La modalidad se realiza con dos bandos de cuatro competidores invidentes y un portero normovisual, con la presencia de un guía ubicado detrás de la portería rival cuya función es orientar a los participantes a través de indicaciones verbales. La cancha es más pequeña que la tradicional y cuenta con bardas laterales para evitar que la pelota salga del terreno de juego.
De acuerdo con Morales Pineda, este ejercicio tuvo su primera aparición internacional en 1996, en una exhibición realizada en São Paulo, Brasil, durante unos Juegos Paralímpicos, y debutó de manera oficial en Atenas, 2004.