La decisión de no tener hijos se ha vuelto cada vez más común entre los jóvenes, un fenómeno que especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) atribuyen a una combinación de factores económicos, sociales, ambientales y personales que han transformado los proyectos de vida de las nuevas generaciones.
De acuerdo con la académica Luz María Galindo Vilchis, investigadora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales y de la FES Aragón, la tendencia no significa que las personas hayan renunciado a la idea de formar una familia, sino que consideran que las condiciones actuales no son las más favorables para asumir la maternidad o la paternidad.
Uno de los principales factores señalados es la inestabilidad laboral. La dificultad para conseguir empleos con salarios competitivos, sumada a extensas jornadas de trabajo, provoca que muchos jóvenes consideren poco viable asumir la responsabilidad económica que implica criar a un hijo. A ello se añade el incremento constante en los costos de vivienda, alimentación, educación y servicios de salud.
La investigación también destaca que las preocupaciones por el cambio climático y el deterioro ambiental influyen cada vez más en esta decisión. Algunas personas manifiestan incertidumbre sobre el futuro que enfrentarían las nuevas generaciones debido a la escasez de recursos naturales, el calentamiento global y otros desafíos ambientales.
Fuente: quintafuerza.mx