Los resultados de un nuevo y sorprendente estudio contradicen la creencia más aceptada sobre cómo los primates, incluyendo los humanos, llegaron a tener cerebros tan grandes y sofisticados. Hasta ahora, existía el convencimiento de que el lóbulo frontal, principal “motor” del pensamiento complejo, impulsó la expansión del neocórtex de los primates.
El estudio es obra de un equipo encabezado por Richard F. Kay, de la Universidad Duke en Durham, Carolina del Norte, Estados Unidos.
El neocórtex (la capa externa y plegada del cerebro responsable de la percepción sensorial, la cognición y otras funciones complejas) está mucho más desarrollado en los primates que en otros mamíferos. Determinar con exactitud cómo y por qué creció tanto durante los últimos 56 millones de años ha sido difícil, ya que los cerebros no se fosilizan.
Para superar este problema, Kay y sus colegas utilizaron una importante colección de cráneos, muchos de ellos del Museo de Historia Natural del Centro Duke de Lémures, para crear modelos del interior de estos cráneos y comparar por su forma externa los cerebros de primates vivos y extintos.
Estos modelos, denominados moldes endocraneales, eran virtuales. Para crearlos, los científicos realizaron tomografías computerizadas microscópicas de alta resolución y reconstruyeron digitalmente los modelos 3D.