Los patrones alimentarios actuales agravan la degradación del ambiente al favorecer alimentos económicamente accesibles, pero perjudiciales para la salud y de escaso valor nutricional, problema al que se suma la migración y la necesidad de un relevo generacional para el campo, plantearon especialistas en el seminario Futuros Climáticos, organizado por el Centro de Ciencias de la Complejidad de la UNAM.
Durante la sesión dedicada al tema “Futuros alimentarios: cuidar, transformar y decidir qué comemos”, Erick de la Barrera Montppellier, del Programa Universitario de Alimentación Sostenible de la Universidad Nacional, dijo:
Si bien los campesinos utilizaban el calendario para sembrar en el día de San Isidro y se sabía que las lluvias se presentarían el día de San Juan Baustista, ello ya no funciona y es necesario adaptarse.
El experto del Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad, además de autor de “Como agua pa’l Antropoceno: Manual para el planeta con recetas, relatos y ciencia”, precisó que los sistemas alimentarios son de los sectores más vulnerables a los cambios ambientales y es tan grande el impacto de los humanos que al modificar nuestras prácticas alimentarias, como método no como individuos, podemos revertir o mitigar esta tendencia.