Correr, nadar, pedalear, saltar o levantar peso exige mucho más que entrenamiento y disciplina. Detrás del desempeño de un atleta existe también una estrategia de alimentación que busca aportar energía, favorecer la recuperación y mantener al organismo en condiciones adecuadas para enfrentar jornadas de alta exigencia física.
Y aunque la nutrición deportiva suele asociarse con suplementos, batidos y productos especializados, algunos de los alimentos que forman parte de la dieta de atletas de alto rendimiento también están presentes desde hace siglos en la cocina mexicana: maíz, frijol y semillas.
Los comedores de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), por ejemplo, incluyen estos alimentos en los menús destinados a deportistas del Centro Nacional de Desarrollo de Talentos Deportivos y Alto Rendimiento (CNAR). Actualmente cuentan con 56 menús equilibrados, evaluados para periodos de ocho semanas, y ofrecen tres tiempos de comida al día.
Entre las opciones aparecen tortillas y tostadas de maíz, frijoles, semillas y frutos secos, además de frutas, verduras, cereales, lácteos y fuentes de proteína animal y vegetal. La alimentación de un deportista, por tanto, no depende de un solo producto, sino de la combinación y cantidad de nutrientes de acuerdo con las necesidades de cada disciplina y etapa de entrenamiento.