En el marco de la Semana Internacional de Prevención de la Intoxicación por Plomo, la Secretaría de Salud destaca la importancia de reducir la exposición de la población a este metal tóxico, particularmente entre niñas, niños y mujeres embarazadas, debido a los efectos que puede provocar en el desarrollo neurológico y otros órganos del cuerpo.
La investigadora del Centro de Investigación en Nutrición y Salud del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), Marta María Téllez Rojo, explicó que el plomo es un metal tóxico que no cumple ninguna función en el organismo y puede ingresar mediante alimentos contaminados, inhalación de partículas o contacto con productos que lo contienen. Las niñas y los niños son especialmente vulnerables debido a que pueden absorberlo en mayor proporción mientras su sistema nervioso central se encuentra en desarrollo.
La exposición puede interferir con el desarrollo de las capacidades cognitivas y relacionarse con problemas de atención, conducta y aprendizaje, que repercuten en el desempeño escolar. A largo plazo, también puede afectar la función renal y relacionarse con enfermedades cardiovasculares.
Advirtió que uno de los principales retos es que la exposición al plomo puede pasar inadvertida, debido a que generalmente no presenta síntomas específicos. Por ello, enfatizó que la medida más efectiva es prevenir el contacto con las fuentes de exposición.