Hoy, los medicamentos para tratar algunas enfermedades neurológicas y neurodegenerativas como el Parkinson, la epilepsia, el Alzheimer o la esclerosis múltiple, resultan poco efectivos.
“Para protegerse de agentes externos, el cerebro cuenta con una barrera hematoencefálica que permite que apenas entre el 0.2 y el dos por ciento del fármaco administrado ingrese a dicho órgano”, indica el investigador del Centro de Nanociencias y Nanotecnología (CNyN) de la Universidad Nacional Autónoma de México, Rafael Vázquez Duhalt.
Ante este obstáculo, en el CNyN (del campus Ensenada de la UNAM) se desarrollan vehículos experimentales de tamaño nanométrico que podrían llegar al cerebro con mayor contundencia. La jefa del departamento de Bionanotecnología, Kanchan Chauhan, señala que, hasta ahora, la mayoría de sus estudios son in vitro (en células de laboratorio) y, en breve, evaluarán cómo funcionan in vivo (en animales).
Las investigaciones también buscan que los futuros tratamientos contra el cáncer sean más eficaces. “Estamos aún en una fase temprana, pero el objetivo es mejorar la terapia y llevarla a una aplicación traslacional, no sin antes evaluar su reproducibilidad, escalabilidad y distribución”.
Por su parte, el investigador Rubén Darío Cadena Nava apunta que lo que se busca es “disminuir la dosis de los fármacos, protegerlos para que no se degraden y dirigirlos con precisión a la zona tumoral, pues esto último aminoraría los efectos secundarios de los tratamientos actuales”.