Donación de cuerpos: un legado para la ciencia

Donación de cuerpos: un legado para la ciencia

En 10 años, la iniciativa de la Facultad de Medicina ha registrado a mil 300 personas y recibido 86 finados para la enseñanza e investigación y contribuir a la formación de nuevos médicos.

Gandi Gutiérrez se describe a sí misma como trabajadora, ama de casa, madre de dos hijos y estudiante de Medicina… Aún vive en la casa donde creció con sus padres y hermanos, en Texcoco, Estado de México. Su mamá, July, como la llamaba de cariño, falleció el 31 de diciembre de 2020; su padre, Arturo, lo hizo el 10 de julio de 2026.

De su madre aún conserva algunas prendas: la pijama con la que la recibieron en el programa, su pareo de playa y su chamarra favorita, una botella con más de la mitad del líquido que bebió el día de su muerte y discos con las fotos que tomó (uno de sus pasatiempos favoritos). En el patio, un Volkswagen verde permanece donde Arturo lo dejó. Él mismo reacondicionó el automóvil, que estacionó junto a su taller de herrería. Ahí siguen algunos andamios (su último proyecto funcional de negocio), herramientas en la mesa y un trabajo que no terminó por falta de fuerzas.

Pero más allá de estos recuerdos, Gandi conserva algo que la llena de orgullo: la última voluntad de sus padres. “Mi mamá siempre me decía que quería hacer algo por el bien del prójimo; ella no se imaginaba enterrada ni incinerada, no quería eso para el fin de sus días”, relató.

En 2019, July decidió apoyar a la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM y se inscribió en el Programa de Donación de Cuerpos (PDC) en modalidad temporal: sus restos permanecieron dos años en el Departamento de Innovación en Material Biológico y actualmente sus cenizas están en casa. Arturo, por su parte, eligió la modalidad permanente, la segunda opción que ofrece este proyecto surgido en 2016, ante la necesidad de contar con material biológico humano para las prácticas de estudiantes, personas investigadoras y médicos residentes.

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