Un estudio preclínico liderado por el Hospital del Mar Research Institute y el Vall d’Hebron Institut d’Oncologia de Barcelona ha descubierto que las células senescentes, aquellas que dejan de dividirse y se acumulan en el organismo con la edad, influyen de forma decisiva en la evolución del cáncer de mama.
La investigación, publicada este viernes en la revista Science Advances, ha analizado en modelos animales el papel de estas células en el crecimiento de los tumores y la aparición de metástasis.
Los investigadores han concluido que las células senescentes, también conocidas como «células zombi», pueden favorecer o frenar la progresión del cáncer de mama según cómo se actúe sobre ellas.
Para ello, los investigadores han desarrollado un nuevo modelo transgénico de ratón, con ADN modificado en laboratorios, que permite estudiar con mayor precisión la interacción entre las células senescentes, el sistema inmunitario y las células cancerosas durante las primeras fases del tumor.
Los resultados del estudio han mostrado que eliminar las células senescentes en un momento inicial del desarrollo tumoral puede tener un efecto contraproducente en el paciente, ya que favorece la proliferación del cáncer y la formación de metástasis.
Esta consecuencia se produce a través de los macrófagos, unas células inmunitarias grandes que vigilan el cuerpo para protegerlo pero que, en ausencia de las células «zombi», se incorporan al tumor y contribuyen a su crecimiento.