Un estudio recientemente publicado en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) revela cómo las plantas toman una decisión clave para su supervivencia: priorizar el crecimiento cuando hay nutrientes disponibles o activar mecanismos de defensa cuando enfrentan escasez hídrica.
La investigación, liderada por el Dr. José Miguel Álvarez, investigador del Centro de Biotecnología Vegetal de la Universidad Andrés Bello (UNAB) y director del Núcleo Milenio en Ciencia de Datos y Resiliencia Vegetal (PhytoLearning), aborda un desafío central para la agricultura en el contexto del cambio climático.
El trabajo identifica un mecanismo molecular que permite a las plantas integrar señales ambientales opuestas, como la disponibilidad de nitrógeno —un nutriente esencial que estimula el crecimiento— y el estrés por falta de agua, que exige respuestas de ahorro y supervivencia.
Hasta ahora, se sabía que ambas señales influían en el desarrollo vegetal, pero no cómo la planta las conciliaba a nivel molecular.
La proteína que funciona como “interruptor biológico” en plantas
El equipo de investigación descubrió que una proteína llamada NLP7 cumple un rol clave en este proceso. Este regulador actúa como un centro de control: cuando el nitrógeno está disponible, activa genes asociados al crecimiento, favoreciendo el desarrollo de la planta.
Sin embargo, ese mismo impulso puede volverse contraproducente en condiciones de sequía, ya que mantiene activo el crecimiento cuando lo que la planta necesita es conservar agua.
Fuente: montevideo.com.uy