Crean una ‘armadura’ de tela para las fresas: bloquea los insectos y consigue hasta 3,56 veces más producción.
Buena parte de la agricultura intensiva depende de una combinación de productos fitosanitarios, riego, estructuras de protección y materiales agrícolas para mantener las cosechas. Plant Armor plantea otra vía: conseguir que el propio diseño físico de un tejido proteja la planta frente a insectos y, al mismo tiempo, modifique favorablemente su microclima.
En fresas, los primeros resultados llaman la atención. Investigadores de la Universidad Estatal de Carolina del Norte (NC State) consiguieron hasta 3,56 veces más fruta cosechable que en las plantas descubiertas utilizadas como control.
Es un resultado potente. También conviene ponerle freno al entusiasmo: todavía no significa que una explotación agrícola vaya a multiplicar automáticamente por 3,56 su producción.
Una especie de armadura transpirable para las plantas
La tecnología recibe un nombre bastante descriptivo: Plant Armor, algo así como una armadura para plantas.
No se trata de una película de plástico convencional. Es un tejido de punto tridimensional formado por varias capas, diseñado para crear un recorrido suficientemente complicado como para impedir que determinados insectos alcancen el cultivo.
La idea parece contradictoria a primera vista. Si se cubre una planta con un material relativamente tupido, cabría esperar menos luz, peor ventilación y posiblemente demasiada humedad.