La lucha contra la diabetes podría dar un giro inesperado de la mano de la flora autóctona, o más bien, de sus «enemigas». Investigadores de Castilla-La Mancha han dado un paso adelante al transformar la biomasa de plantas consideradas invasoras, como los carrizos y las eneas, en prometedores sensores electroquímicos. El objetivo es facilitar el monitoreo de la glucosa en sangre.
Esta iniciativa, surgida en el corazón de la región manchega, no sólo busca ofrecer una herramienta innovadora para pacientes diabéticos, sino que también aborda de manera ingeniosa la proliferación de estas especies vegetales en el ecosistema español.
Los carrizos (Arundo donax) y las eneas (Typha latifolia) son plantas habituales en humedales y zonas ribereñas de la península ibérica. Su gran capacidad de adaptación y crecimiento rápido las convierte, sin embargo, en especies invasoras que desplazan a la flora autóctona y alteran los hábitats naturales.
El equipo de científicos manchegos ha logrado extraer componentes valiosos de la biomasa de estas plantas. Mediante procesos químicos y físicos, han conseguido obtener materiales que, una vez integrados en dispositivos electroquímicos, actúan como sensores capaces de detectar la presencia y concentración de glucosa.
Este descubrimiento se alinea con una tendencia global en investigación: la búsqueda de materiales sostenibles y de origen biológico para aplicaciones tecnológicas.
Fuente: okdiario.com
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