Hablarse en voz alta se convirtió en una costumbre cotidiana para muchos adultos en la mediana edad. Escenas aparentemente triviales, como comentar en voz alta sobre la actitud del perro en el patio o debatir si es momento justo para preparar papas fritas, se repiten con frecuencia y ya no resultan excéntricas.
Según exploró The New York Times, verbalizar pensamientos en este período de la vida es cada vez más común de lo que se cree, lo que plantea interrogantes sobre el significado de esta conducta y sus implicancias para el bienestar emocional y cognitivo.
En el día a día, numerosas personas reconocen que el auto-diálogo externo dejó de ser un episodio esporádico para convertirse en práctica habitual. Los testimonios recogidos por The New York Times ilustran desde el murmullo espontáneo durante la búsqueda de un ingrediente hasta la repetición íntegra y audible de textos en público.
En ese sentido, una entrevistada relató el impulso de exclamar, mientras revisaba la alacena: “Por favor, que haya extracto de vainilla”, revelando la naturalidad creciente de estas expresiones. Otro caso describe a quien, al teclear mensajes, repite cada palabra en voz alta sin pudor alguno, incluso en espacios transitados. Estos relatos exponen que el fenómeno se encuentra extendido y compartido en silencio por gran parte de quienes atraviesan la mediana edad.
Fuente: infobae.com
