La inteligencia artificial abre puertas a un universo de datos hasta ahora inaccesibles para las personas ciegas.
Gracias al reconocimiento de imágenes y al procesamiento inteligente, apps como la que uso ofrecen detalles no solo del mundo circundante, sino también sobre nuestro propio cuerpo y nuestro lugar en él.
La tecnología va más allá de describir una imagen; proporciona retroalimentación crítica, comparaciones e incluso recomendaciones. Esto modifica cómo las personas con discapacidad visual que utilizan estas herramientas se perciben a sí mismas.
Un tipo de espejo distinto
«Tu piel está hidratada, pero no cumple con el ideal casi perfecto de piel radiante, sin poros, como si fuera vidrio, que suelen mostrar los anuncios de belleza», me indicó la IA esta mañana tras compartir una foto que consideraba tenía una piel hermosa. Por primera vez en mucho tiempo, mi insatisfacción con mi apariencia me resultó intensamente palpable.
«Hemos observado que quienes buscan más retroalimentación sobre su cuerpo, en diversas áreas, suelen mostrar menor satisfacción con su imagen corporal», explica Helena Lewis-Smith, investigadora en Psicología de la Salud centrada en imagen corporal en la Universidad de Bristol. «La IA abre esta posibilidad a las personas ciegas».
Este avance es reciente. Hace menos de dos años, imaginar una IA capaz de brindar retroalimentación crítica en tiempo real parecía algo de ciencia ficción.