Algunos hongos, igual que las luciérnagas y muchas criaturas de las profundidades marinas, pueden emitir luz de forma natural.
Esto lo hacen mediante vías de bioluminiscencia en las que enzimas especializadas convierten la energía química en luz visible.
En este contexto, un grupo de investigadores médicos ha utilizado enzimas fúngicas productoras de luz en la Vía de Bioluminiscencia Fúngica (VBF) para monitorizar visualmente procesos como la progresión tumoral y las respuestas inflamatorias.
De este modo, la nueva investigación aporta información que podría ayudar a mejorar y ampliar estas herramientas y aplicaciones basadas en la bioluminiscencia. Uno de los productos de la vía bioluminiscente de los hongos (FBP), es la oxiluciferina, que en estos se degrada y se recicla, manteniendo así el proceso bioluminiscente.
En estudios anteriores se llegó a sugerir la participación de la cafeilpiruvato hidrolasa (CPH), la última de las cuatro enzimas implicadas en la FBP, en la degradación de la oxiluciferina. Sin embargo, los resultados fueron inconclusos. Ahora, en el último estudio, los investigadores caracterizaron la CPH de una de las especies de hongos bioluminiscentes más grandes y brillantes descritas hasta la fecha.
Con ello se confirmó que la enzima convierte la oxiluciferina en ácidos cafeico y pirúvico. El ácido cafeico puede reincorporarse a la vía para mantener la emisión de luz, mientras que el ácido pirúvico podría redirigirse al metabolismo central para generar energía celular, reduciendo potencialmente el coste energético de la bioluminiscencia.