En el marco del Mes del Orgullo LGBTTTIQ+, se abre una conversación urgente sobre un tema que a menudo permanece invisible dentro de la salud pública: la salud sexual de mujeres y otras personas con vulva que mantienen relaciones sexuales sin la participación de un pene.
A pesar de que la diversidad sexual ha ganado reconocimiento en años recientes, esta realidad específica continúa siendo poco considerada y mal atendida, incluso dentro de los propios espacios que promueven la inclusión y los derechos LGBTTTIQ+.
Históricamente, la salud sexual ha sido abordada desde una perspectiva heteronormativa y reproductiva. Los sistemas sanitarios, la educación sexual formal y las campañas de prevención han focalizado su mensaje en relaciones heterosexuales con penetración, dejando en un segundo plano o directamente excluyendo las experiencias y riesgos asociados a relaciones sexuales entre personas con vulva.
Este vacío deja a un grupo importante de la población sin información clara, servicios adaptados y, sobre todo, sin un reconocimiento legítimo de sus derechos y necesidades.