Los residuos de nopal como espinas y orillas, una vez que son procesados mediante digestión anaerobia, son utilizados como fertilizante orgánico con resultados más eficientes en comparación con fertilización convencional en zonas de cultivo en Milpa Alta, en la Ciudad de México (CDMX), al incrementar hasta en 20 por ciento la biomasa (total de materia orgánica creada por los cultivos) y ayudar a restablecer funciones biológicas en el suelo que ha estado expuesto a agroquímicos.
Este trabajo, efectuado por Bruno Chávez Vergara, investigador del Departamento de Ciencias Ambientales y del Suelo, y su equipo científico del Instituto de Geología de la UNAM, forma parte de un proyecto financiado de 2018 a 2020 por la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación de la CDMX.
Lo anterior, con el objetivo de sentar las bases del manejo de los suelos volcánicos en la porción sur de la cuenca de México para potencializar su producción alimentaria sustentable, recarga de agua y mitigación de cambio climático, a fin de apoyar la agricultura sustentable y ofrecer servicios ecosistémicos.
En entrevista, el experto explicó que se labora para realizar una transición de fertilización sintética a orgánica y buscó probar la tecnología en entidades como Santiago Tulyehualco (Xochimilco), y Tetelco (Tláhuac), a través de la colaboración con la empresa Sustentabilidad en Energía y Medio Ambiente (SUEMA), que actualmente administra una planta de procesamiento de nopal en convenio con la alcaldía Milpa Alta.
Precisó que la compañía colabora con las y los trabajadores del campo para generar energía eléctrica y abastecer el centro de acopio de esa cactásea en sus procesos industriales, pero los subproductos llamados digestato (material residual líquida después de la descomposición anaerobia de la materia orgánica) son una opción viable para ser evaluados como potencial fertilizante.