El arribo masivo de sargazo al Caribe Mexicano, además de ahuyentar al turismo y provocar severos impactos a la economía local, representa un grave riesgo para la salud humana.
Cuando la plaga marrón se acumula en las playas y comienza su proceso de descomposición libera Sulfuro de Hidrógeno (H2S), un gas altamente tóxico, que se percibe de inmediato por su característico y penetrante olor a huevo podrido.
El sector más vulnerable al también llamado Ácido Sulfhídrico es el de los sargaceros que todo el día recogen la macroalga podrida que recala en la orilla y que este año ya rompió récord de arribo a las costas de Quintana Roo, desde Xcalak-Mahahual hasta Isla Mujeres.
Víctor, un trabajador temporal que gana 600 pesos por jornada, relató a Excélsior los estragos que provoca en su organismo el contacto con el pestilente sargazo, que después de unos días de llegar a la orilla, forma una marea marrón en el agua.
«En la piel te comienzan a salir manchas rojas, que después se vuelven negras y supuran agua, como si fueran quemaduras, además el sargazo echado a perder provoca náuseas, vómito y mareos; en ocasiones me llega a dar temperatura, se me van las ganas de comer y sufro de problemas para respirar”, comentó.