Una tortuga pueden transmitir salmonela a quienes conviven con ellas porque muchas portan la bacteria sin mostrar síntomas.
El contagio ocurre al tocar al animal, el agua del acuario, sus heces o los objetos de su hábitat y luego llevar las manos a la boca o manipular alimentos.
El riesgo existe durante toda la convivencia y los síntomas pueden aparecer entre seis horas y seis días después de la exposición.
La advertencia no implica que toda persona que tenga una tortuga enfermará. Las autoridades sanitarias coinciden en que la higiene y la separación del hábitat reducen la exposición, aunque no eliminan por completo la posibilidad de transmisión.
Los CDC vincularon un brote de 2024 con tortugas pequeñas
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) investigaron en agosto de 2024 un brote multiestatal de infecciones por Salmonella asociado al contacto con tortugas pequeñas.
La investigación registró 51 casos en 21 estados. Casi la mitad de las personas sobre las que había información disponible requirió hospitalización.
El brote afectó de forma predominante a menores. Entre los enfermos había 17 niños de menos de cinco años y 10 bebés de menos de un año.
Los CDC señalaron que el contacto con tortugas de caparazón menor de 10,2 centímetros fue el elemento común entre los casos analizados. Estas mascotas pueden transmitir la bacteria aunque parezcan sanas y se mantengan en un acuario limpio.
La agencia también investiga otro brote asociado a tortugas como mascotas que afectó a niños menores de 10 años. Algunos animales vinculados a ese episodio tenían caparazones superiores a esa medida.
Ese dato muestra que el problema no se limita a las tortugas pequeñas. Cualquier ejemplar puede portar y eliminar Salmonella.
Fuente: infobae.com