En el marco del Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, que se conmemora el 13 de enero, el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), a cargo de Martí Batres Guadarrama, llama a las y los derechohabientes a acudir con un profesional de salud mental en caso de experimentar descenso en su estado de ánimo y bienestar emocional, posterior a las celebraciones decembrinas.
La coordinadora nacional de Salud Mental y Atención Paliativa en la Dirección Médica del ISSSTE, Erendira Vicencio Rosas, señaló que el fenómeno conocido como depresión post Navidad y Año Nuevo, el cual no constituye un diagnóstico clínico formal, se utiliza para describir un conjunto de manifestaciones emocionales, así como físicas que aparecen una vez concluidas las festividades, cuando se retoma la rutina cotidiana y disminuyen los estímulos sociales y recreativos.
“Los síntomas más comunes incluyen tristeza persistente, sensación de vacío, ansiedad, irritabilidad, cansancio, alteraciones del sueño y del apetito, ente otras. Este malestar suele relacionarse con el contraste entre las expectativas generadas durante las fiestas y la realidad posterior, el regreso a obligaciones laborales o académicas, preocupaciones económicas derivadas de los gastos decembrinos, conflictos familiares, duelos, pérdidas y sentimientos de soledad que pueden hacerse más evidentes tras el cierre del periodo festivo”, destacó.
La experta subrayó que en los meses de invierno también los cambios en la exposición a la luz natural pueden influir en los ritmos biológicos, el descanso y la regulación del estado de ánimo, además de que estos factores combinados con el cansancio acumulado, la ruptura de rutinas y el estrés prolongado pueden favorecer la aparición o intensificación de síntomas depresivos, especialmente en personas con mayor vulnerabilidad emocional.