Según los cálculos de las Naciones Unidas, la población pasará de los 7.700 millones de personas actuales a 9.700 millones en 2050.
Ya en la actualidad, alrededor de 2.000 millones de adultos tienen sobrepeso o son obesos -en parte debido a la malnutrición- y el consumo de calorías per cápita aumenta constantemente en todo el mundo.
Desde 1961, el suministro de carne per cápita se ha duplicado con creces y, a pesar del crecimiento de la población, disponemos de un tercio más de calorías de alimentos por persona (IPCC, 2019).
La producción agrícola mundial tendrá que crecer en un promedio del 1,1% anual hasta 2050 para satisfacer la demanda resultante del crecimiento de la población solamente (Alexandratos & Bruinsma, 2012). Suponiendo que el peso corporal por grupo de edad se mantenga estable, ya se prevé que la demanda de calorías aumente en un 61% entre 2010 y 2100. En promedio.
Calorías
Sin embargo, probablemente todos seremos un poco más grandes y – debido a la creciente prosperidad – consumiremos un poco más de calorías de las que necesitamos. Esto podría significar que las necesidades calóricas mundiales aumentarán en más de un 18%, lo que equivaldría a las necesidades calóricas de los populosos países de la India y Nigeria en la actualidad (Depenbusch & Klasen, 2019).
La producción mundial de alimentos es ya la mayor presión inducida por el hombre sobre la Tierra en la actualidad, lo que amenaza los ecosistemas locales y la estabilidad del sistema terrestre (Wilett et al., 2019). El Informe Especial del IPCC «El cambio climático y los sistemas de tierras» habla de un uso de la tierra y el agua dulce sin precedentes por parte de la agricultura. Se han alcanzado los límites de contaminación en cuanto al uso de la tierra, las emisiones de gases de efecto invernadero y los aportes de fósforo y nitrógeno.
¿Qué estrategias ayudan a alimentar a 10.000 millones de personas de una forma saludable y respetuosa con el medio ambiente?
Se necesitan urgentemente esfuerzos globales para resolver esta tarea. La falta de objetivos científicamente establecidos para lograr una nutrición saludable a partir de sistemas de producción sostenibles ha obstaculizado hasta ahora los esfuerzos de gran alcance y coordinados para reajustar nuestro sistema alimentario mundial.