El tránsito de personas de comunidades con poco acceso a servicios de salud, que pueden ser portadoras de Taenia solium (también llamada solitaria), permite que proliferen la teniasis y la cisticercosis, padecimientos que la Organización Mundial de la Salud (OMS) incluye entre las enfermedades tropicales desatendidas como lepra, dengue y enfermedad de Chagas, por ejemplo.
El investigador posdoctoral (SECIHTI) del Instituto de Biotecnología (IBt) de la UNAM, Ricardo Miranda Blancas, explicó lo anterior al referirse al llamado del organismo internacional para poner mayor atención en los dos primeros males debido a que han resurgido en algunas zonas del mundo -principalmente en países desarrollados-, debido a la migración y a que durante la pandemia estos casos pasaron a segundo plano de reporte y asistencia.
El experto universitario señaló que la teniasis ocurre cuando una persona consume carne de cerdo con larvas de Taenia solium, parásito que se desarrolla en el intestino humano provocando molestias digestivas, pérdida de peso o dolor abdominal, lo cual representa un problema de salud pública en numerosas partes de América Latina, África y Asia.
La situación más grave, añadió, sucede cuando sus huevos se transforman en larvas dentro del cuerpo, lo que se denomina cisticercosis. Estas se pueden alojar en músculos, ojos, piel, incluso en el cerebro.