Científicos de la Universidad de Pensilvania (Penn) y de la Universidad de Michigan han creado lo que, según ellos, son los robots autónomos y programables más pequeños del mundo.
Con aproximadamente 200 micrómetros de ancho —más o menos la anchura de dos cabellos humanos—, estas máquinas pueden percibir su entorno, pensar y actuar por su cuenta sin instrucciones externas. Según sus desarrolladores, una tecnología así permitiría monitorear la salud de células individuales de nuestro cuerpo o transportar medicamentos a lugares específicos del cuerpo para tratar enfermedades.
El gran éxito de los investigadores ha sido lograr que un robot que mide una quinta parte de un milímetro pueda moverse de manera autónoma sin ayuda exterior, un reto que la ciencia lleva intentando resolver desde hace décadas. Las fuerzas físicas como el arrastre y la viscosidad inciden con más intensidad en los objetos en el mundo microscópico, haciendo que moverse por un líquido sea el equivalente a tamaño real de nadar en alquitrán.
Para superar este desafío, el equipo de Penn diseñó un nuevo sistema de propulsión. Los microrobots se alimentan por luz LED y operan en una disolución de peróxido de hidrógeno, que suministra el combustible para su movimiento. El robot generan un campo eléctrico que empuja los iones de la solución circundante, que a su vez arrastran las moléculas de agua. Los robots pueden ajustar ese campo eléctrico para moverse en patrones complejos e incluso viajar en grupos coordinados a velocidades de hasta una longitud de cuerpo por segundo.
Fuente: elconfidencial.com