El colorante conocido como Rojo 3 ayudó durante décadas a construir la imagen de muchos de los alimentos que forman parte de la gastronomía industrial moderna.
La reciente decisión de México de prohibir su uso en alimentos marca un nuevo capítulo para la industria alimentaria y abre una conversación que va mucho más allá de la salud pública. También toca la forma en que consumimos, percibimos y entendemos la comida. Porque si algo ha demostrado la ciencia de los alimentos es que las personas comen primero con los ojos.
El ingrediente que coloreó generaciones enteras
La eritrosina, mejor conocida como Rojo 3 o Red No. 3, es un colorante sintético derivado del petróleo que durante décadas fue utilizado para otorgar tonos rojo cereza, rosa intenso o rojo brillante a cientos de productos alimenticios.
Su presencia era particularmente común en dulces, gomitas, caramelos, malvaviscos, bebidas saborizadas, polvos para preparar agua, yogures, helados, gelatinas, coberturas para repostería y productos dirigidos al mercado infantil. Incluso algunos embutidos y carnes procesadas recurrían a este ingrediente para reforzar visualmente la percepción de frescura.
La razón de su éxito era simple: pocos ingredientes eran capaces de producir colores tan intensos, tan estables y tan económicos para la industria.
Durante años, una gran parte de los sabores asociados a la fresa, la cereza o los frutos rojos estuvieron acompañados por este pigmento artificial que terminó convirtiéndose en parte del imaginario gastronómico de varias generaciones.
Fuente: eleconomista.com.mx