Cada temporada navideña, las salas de emergencia de República Dominicana reciben un flujo creciente de pacientes con lesiones causadas por fuegos artificiales.
Lo que muchos consideran una tradición festiva inocente se ha convertido en una preocupación de salud pública que deja secuelas permanentes, incluidas amputaciones y pérdida de visión, especialmente entre los más vulnerables: los niños.
La doctora Aurora Mena, médico emergenciologa y profesora de la Residencia de Emergenciología en el Hospital General Plaza de la Salud, advierte que estas lesiones son completamente prevenibles.
En una entrevista exclusiva con la revista Medicina y Salud Pública, la doctora Mena compartió datos alarmantes sobre el aumento de casos, desmintió mitos sobre el manejo de quemaduras y ofreció recomendaciones claras tanto para la prevención como para la atención de emergencia.
Su mensaje es contundente: no existe un fuego artificial seguro para niños, y la única manera verdaderamente efectiva de evitar tragedias es abstenerse completamente de su uso.
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