Fortalecen autocuidado y revisiones oftalmológicas ante el derrame ocular

Fortalecen autocuidado y revisiones oftalmológicas ante el derrame ocular

La hemorragia subconjuntival, conocida comúnmente como «derrame ocular», suele causar preocupación debido al intenso color rojo que aparece en la parte blanca del ojo o esclerótica.

Sin embargo, en la mayoría de los casos se trata de una condición que desaparece sin tratamiento, señaló el jefe de la División de Oftalmología del Hospital General Dr. Manuel Gea González, Rodrigo Alexis del Valle Díaz de León.

Explicó que esta afección consiste en la acumulación de sangre debajo de la conjuntiva, una membrana transparente que recubre la superficie ocular, ocasionada por la ruptura de pequeños vasos sanguíneos superficiales y suele presentarse como una mancha roja delimitada y, a diferencia de otras enfermedades oculares, generalmente no provoca dolor ni alteraciones visuales.

No obstante, indicó que también puede ser una oportunidad para identificar factores de riesgo relacionados con la salud ocular y enfermedades sistémicas que requieren atención médica especializada, en particular cuando el ojo rojo se acompaña de dolor intenso, visión borrosa, sensibilidad a la luz, secreción, destellos luminosos o antecedentes de traumatismo.

En este sentido, el especialista remarcó la importancia de distinguir esta condición de una verdadera emergencia oftalmológica, ya que entre los factores que pueden favorecer la aparición de una hemorragia subconjuntival se encuentran hipertensión arterial no controlada y diabetes, padecimientos que pueden aumentar la fragilidad de los vasos sanguíneos, o hasta el tallado frecuente de los ojos, la resequedad ocular, pequeños traumatismos y esfuerzos físicos.

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