¿La obesidad cambia la leche materna?

¿La obesidad cambia la leche materna?

Las primeras gotas de leche que reciben las personas recién nacidas hacen más que alimentarlas, pues ese líquido amarillento, conocido como calostro, concentra una gran cantidad de compuestos inmunológicos (como anticuerpos y células del sistema inmunológico materno) que protegen al bebé y ayudan al mejor desarrollo de su sistema de defensas.

Una investigación, encabezada por Marion Brunck, del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM, halló que la obesidad materna modifica parte de esos componentes inmunológicos, algo que influiría en la protección que reciben las y los lactantes en sus primeros días de vida. Se trata de resultados preliminares que abren una nueva línea de estudio, pero que no significan que la lactancia deje de ser recomendable, independientemente del índice de masa corporal de la madre.

El calostro se produce durante los primeros cuatro o cinco días después del parto y es distinto a la leche materna madura. “Es la primera secreción que produce la glándula mamaria a raíz de un embarazo y su composición es muy específica: tiene una alta concentración de compuestos inmunes, anticuerpos y células inmunes de la progenitora, y por eso se le dice ‘la primera vacuna’, pues a través del calostro la mamá transfiere al bebé su experiencia inmunológica (anticuerpos contra los patógenos que ha vencido en su vida)”, explicó la inmunóloga.

Aunque desde hace años se sabía que la obesidad puede modificar algunos nutrientes y la microbiota de la leche materna, poco se conocía sobre su efecto en el sistema inmunológico presente en el calostro. Precisamente ahí se enfocó este trabajo.

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