La proliferación de tecnologías digitales ha incorporado nuevos hábitos y ventajas en la vida cotidiana y el trabajo, pero también ha dado lugar al tecnoestrés, definido como un padecimiento de adaptación asociado a la incapacidad de manejar de manera saludable los dispositivos.
Este fenómeno, conocido desde hace dos décadas en países industrializados y recién identificado de manera más amplia en México, se ha convertido en una de las principales inquietudes de la vida moderna, ya que puede producir alteraciones fisiológicas y psicológicas relevantes a cualquier edad y en cualquier entorno.
Los cambios rápidos en las Tecnologías de Información y Comunicación han transformado modelos productivos y revolucionado la rutina en empresas grandes y Pymes, afectando los ritmos de trabajo y elevando el riesgo de enfermedades asociadas al estrés. De acuerdo con la información publicada por UNAM Global, la exigencia de estar siempre conectados para interactuar con proveedores o clientes, independientemente del dominio de la tecnología, ya es una necesidad obligatoria para la subsistencia empresarial.
Las pequeñas y medianas empresas, al depender de una comunicación intensa y permanente, enfrentan presiones adicionales. La presencia de miles de opciones tecnológicas —desde teléfonos celulares y laptops, hasta lavadoras con funciones avanzadas— representa el primer escenario generador de estrés: la dificultad para elegir el dispositivo adecuado.
La UNAM y el sector salud ofrecerán 100 mil vacunas gratuitas para la comunidad universitaria…
Un equipo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y otras tres instituciones de…
En el sarcoma de Ewing, una proteína anómala formada por la fusión de dos genes…
La Coordinación Nacional de Protección Civil del Gobierno de México aclaró que la campaña “Mochila…
La agencia antinarcóticos de Estados Unidos ha emitido por primera vez registros para dispensarios de…
Mientras dormimos, el cerebro activa mecanismos esenciales para mantener los músculos, fortalecer los huesos y…