Las enfermedades del corazón se mantienen como la primera causa de muerte en México. Sin embargo, la edad de las personas que las padecen es cada vez menor. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), 49 mil 252 personas habían fallecido por esta causa hasta septiembre pasado.
Históricamente, explica Aldo Díaz Pérez, director general de Grupo Akos, la obesidad, el alto consumo de productos ultraprocesados y el sedentarismo han sido las principales causas del desarrollo de este tipo de enfermedades cardiovasculares.
Sin embargo, en las personas menores de 35 años, las principales razones se asocian al consumo indiscriminado de energizantes, sustancias estimulantes y bebidas alcohólicas.
Con base en los datos del último reporte de defunciones del Inegi, las enfermedades del corazón se ubicaron entre las cuatro principales causas de muerte en personas de 15 a 34 años.
Otro de los factores en los que los especialistas han puesto la mira es el consumo de anabólicos y suplementos alimenticios sin supervisión médica asociado con jóvenes que hacen ejercicio en gimnasios y buscan resultados más rápidos.
Los estudios médicos sobre este tema aún son preliminares. Sin embargo, la organización de monitoreo Countering Digital Harm reportó el año pasado que la promoción del uso de esteroides o productos similares en Norteamérica creció un 72% entre la población de 18 a 24 años.
“El incremento de las enfermedades cardiovasculares que consumen anabólicos aún no se ha explorado a profundidad. Pero algunos estudios de la Asociación Americana del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés) han documentado una mayor incidencia de infartos agudos, arritmias, trombosis e insuficiencia cardíaca por el uso de estos productos sin supervisión médica”, alertó Aldo Díaz Pérez.
Ante el incremento de enfermedades del corazón en jóvenes, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) emitió una tarjeta informativa sobre los daños que causan dichas sustancias, que van desde el insomnio hasta los infartos.
Aldo Díaz Pérez, director general de Grupo Akos, explicó que entre las principales señales de alerta de un infarto se encuentran el dolor, la presión o la molestia opresiva en el pecho, el adormecimiento del brazo izquierdo o la sudoración fría. Además, agregó que el tiempo de atención es fundamental para limitar el daño al músculo cardíaco y reducir el riesgo de complicaciones.
Por ello, reconocer las señales de alarma y acudir a los servicios de emergencia puede ser determinante, así como mantener un monitoreo constante de la presión arterial ante este tipo de síntomas y revisar los niveles de glucosa y colesterol en las personas con obesidad.
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